Municipalidad de General La Madrid

Pontaut

Las bases de Pontaut

Cada nueve de noviembre Pontaut festeja el aniversario de su creación, el cual no habría sido posible si en 1914 la familia de igual apellido (Pontaut) no hubiera donado las tierras donde hoy yace esta comunidad. Su nombre es un reconocimiento por el gesto. La inmensidad de sus tierras y la quietud del ambiente le conceden a esta pequeña localidad virtudes difíciles de encontrar en los tiempos que corren: paz, tranquilidad y armonía. Características que sus habitantes, nativos y migrantes, siempre destacan.

El periodista argentino Leandro Vesco también notó estas cualidades. En su libro “Desconocida Buenos Aires, escapadas soñadas”, el autor pasó por aquí y descubrió un pueblo lleno de magia, como bien él resalta entre las páginas.

Pontaut tiene tan solo ochenta y dos habitantes. Se encuentra a 85 km de General La Madrid, partido al que pertenece, y a 35 km de la ciudad de Coronel Pringles por camino de tierra.

Historia y creación

Todo comenzó con la construcción del tendido ferroviario en 1908, el cual resultaba estratégico para unir la ciudad de Bolívar con Coronel Pringles, pasando por General La Madrid. El ramal que atravesaba Quilco, Lastra, Líbano y Pontaut se inauguró en 1911. Dicho avance tecnológico posibilitó la expansión poblacional tanto como el crecimiento socioeconómico y cultural de Pontaut. El ferrocarril pasaba dos veces por día, de mañana y de tardecita, según cuentan sus locales, y su punto de llegada era la Estación de Liniers en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).

Desafortunadamente, desde finales de la década del setenta –y profundizándose en los 90`- en muchas de las estaciones ferroviarias del país dejó de pasar el tren, generando que muchos y muchas habitantes de esas localidades tuvieran que emigrar en busca de trabajo y mejores oportunidades, ya que la estación era la mayor fuente de ingresos para las familias. Como era de esperar, esta situación transformó profundamente el pueblo. Así, a la par de la migración, su crecimiento entró en amesetamiento. Esa realidad se sostuvo durante mucho tiempo, y comenzó a transformarse en Pontaut recién con la creación del CEPT, que dio un nuevo impulso a la localidad.

Presente perfecto: educación y ocio

Actualmente, y a pocos metros de las vías donde solía pasar el tren, se ubica el Centro Educativo para la Producción Total (CEPT) N° 22, donde los alumnos secundarios de los campos y estancias de la zona, de Pringles y de la propia localidad hacen huerta, crían animales y realizan actividades recreativas, además de recibir su educación formal. Claro que también hay un Jardín de Infantes (N° 906) y la Escuela de Educación Primaria N°6.

Durante los meses de diciembre, enero y febrero se abre la Pileta Municipal, dando la posibilidad a niños, niñas, adolescentes y adultos a que aprendan a nadar y, a su vez,  disfrutar de los días más calurosos del año. El espacio se encuentra a metros de la Escuela, también a metros de las vías del tren.

¿Qué visitar?

Mercado y Bar “Carlitos”, el almacén del pueblo

En el cajón de recuerdos de lo que Pontaut alguna vez fue, se encuentra el Mercado y Bar “Carlitos”, cuyo cartel de entrada tiene la imagen de un caballo y un mate a ambos costados sobre dos postes de madera. Fundado hace casi cien años, primero funcionaba como despensa, luego se agregó la opción de bar de copas, cenas y festejos de cumpleaños.

Hoy, sigue abierto en modalidad almacén, recibiendo a los clientes de siempre, a los cosecheros y a la gente que viaja a Pontaut para trabajar en los campos. Desde afuera, mantiene las paredes con ladrillos a la vista y una enorme puerta de madera pintada de verde brillante. Adentro, se exhibe todo lo que puede encontrarse en un almacén: estantes con bebidas, quesos y fiambres de la zona, productos panificados, dulces y mucho más.

Su dueña, Marta Arrúa, es la titular de la radio 93.03 FM de la localidad. Todos los días abre el micrófono para informar a los visitantes sobre las novedades del mundo y la localidad.
Barraca “Don Tomás”, un legado familiar

La Barraca “Don Tomás”, pertenece a la familia Ferreyra desde 1962. Antes funcionaba como acopio de frutos del país, donde se vendían cueros de vaca y oveja, lanas y triperos a diferentes lugares de la provincia de Buenos Aires como pudo ser a acopiadores de Capital Federal y luego a ciudades como Olavarría, Necochea, Tres Arroyos y Bahía Blanca.

Desde el período 2015-2016, el negocio ya no trabaja con venta al público y lo único que queda de él es su emblemático galpón con letras rojizas con su nombre plasmado en la parte superior.
Club Sportivo Pontaut

Por último, el Club Sportivo Pontaut, inaugurado el 8 de agosto de 1926  —tal como se lee en su fachada blanca con letras azules—, ha sido el espacio de encuentro de la comunidad por excelencia.  Allí se realizaban —y algunas actividades aún se realizan— kermeses, bailes populares, partidos de fútbol, eventos de boxeo y actos oficiales de la delegación.

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